Toda la noche estuve jugando al Civilization V, juego viciante donde los haya. Sus altas dosis de adicción probocaron que me acostara a la tardía hora de las tres y media de la madrugada, y para rematar, la falta de ejercicio físico hacía que conciliar el sueño fuera poco más que imposible. Leí una buena cantidad de páginas del libro Festín de cuervos, y al final, más por agotamiento ocular que por sueño, me acosté. Después de lo que me costó dormir, me despertó una llamada pocas horas después. La falta de sueño hizo que a los pocos minutos de esa llamada me volviera a dormir, en el cual tuve un pequeño sueño, el cual procedo a contar.
