A excepción de las sagas Guitar Hero y Rock Band, por lo general los videojuegos musicales no han tenido una gran repercusión en la crítica, ni mucho menos en ventas. En mi opinión, el gran fallo que suelen tener los desarrolladores de estos juegos es querer hacernos creer que somos nosotros los artífices de la música que oímos, en lugar de hacernos disfrutar con ella. Por decirlo de una manera un poco simple, nos quieren convertir en las estrellas del concierto, en lugar de hacernos parte del público.
